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La constancia y el acompañamiento cambia el futuro de nuestros niños

  • Foto del escritor: Daniel Henao
    Daniel Henao
  • 6 ago 2025
  • 2 Min. de lectura

En Fundación Quintana estamos convencidos de que el verdadero potencial de un niño florece cuando se combina el acompañamiento adecuado con una metodología que lo inspire a crecer. Y eso es justamente lo que hemos vivido junto a Deibit Palacio, un niño de solo 8 años, cuya historia es sinónimo de esfuerzo, evolución y constancia.

Deibit ingresó al programa educativo de la Fundación el 20 de junio de 2023, mientras cursaba primero de primaria. Desde entonces, su compromiso con el aprendizaje ha sido ejemplar, y sus logros, fruto de un proceso guiado con cariño, estructura y visión.


Matemáticas con sentido y precisión

Comenzó su camino en matemáticas en el nivel 4A de la metodología Kumon, fortaleciendo la secuencia numérica y dominando las bases de la suma y la resta. Hoy, en nivel C —ideal para su grado actual, tercero— resuelve con fluidez las cuatro operaciones básicas, incluidas multiplicaciones y divisiones iniciales.

Su cálculo mental es ágil, seguro y evidencia la comprensión profunda que ha construido paso a paso.

Español: comprensión, estructura y expresión

En lectura y lengua materna, Deibit también ha tenido un progreso sorprendente. Inició en el nivel 7A, dando sus primeros pasos en la alfabetización. Hoy, en el nivel BI, lee con excelente entonación y comprensión, y ha desarrollado habilidades avanzadas para su edad: identifica el sujeto, predicado, modificadores y complementos dentro de una oración.

Ya no solo lee, sino que entiende, estructura y expresa con claridad lo que aprende.

Un camino que nos llena de orgullo

La historia de Deibit es un ejemplo inspirador de cómo la disciplina, el acompañamiento y el deseo de aprender pueden abrir puertas que parecían lejanas. Cada paso que ha dado es un motivo de celebración para nosotros y para su comunidad educativa.

En Fundación Quintana nos sentimos profundamente orgullosos de ser parte de su camino. Porque cada avance de nuestros niños y niñas es una victoria colectiva que reafirma nuestra misión: llevar educación de calidad, con sentido humano, a quienes más lo necesitan.



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