Oliver: un niño, cuatro operaciones y miles de razones para creer en la educación
- Daniel Henao
- 31 jul 2025
- 2 Min. de lectura
En Fundación Quintana tenemos la fortuna de acompañar historias que nos inspiran, nos retan y nos recuerdan por qué creemos con tanta convicción en el poder de la educación con propósito. Hoy queremos compartir la historia de Oliver, un niño de solo 7 años, cuyo amor por el aprendizaje, la constancia y la disciplina nos ha tocado profundamente.
Oliver ingresó al programa educativo Centros ADN el 12 de marzo de 2024, cuando cursaba primero de primaria. Desde el inicio, llegó con un objetivo claro: fortalecer su secuencia numérica y dominar las operaciones básicas. Lo que quizás no imaginamos entonces fue la velocidad y la profundidad con que alcanzaría —y superaría— ese objetivo.
Matemáticas que se aprenden con pasión… y se resuelven con alegría
Actualmente, Oliver cursa segundo grado, pero su nivel en matemáticas está dos años por delante de su grado escolar. Gracias al trabajo con la metodología Kumon, ha avanzado seis niveles y domina con agilidad la suma, la resta, la multiplicación y la división. Su cálculo mental sorprende incluso a sus profesores.
“Es un niño que le encanta la matemática, disfruta concentrarse ya en sus actividades... Es una bendición que él esté en el programa educativo de Fundación Quintana.”— Docente del programa
Leer, comprender y soñar
En español, el proceso ha sido igualmente emocionante. Acompañamos a Oliver en su proceso de alfabetización y hoy lee con fluidez, entonación y comprensión lectora sobresaliente. Lo que antes era un reto —como separar oraciones y párrafos—, hoy es una de sus fortalezas.
“Aprendió a leer muy ligero, tiene una comprensión de lectura muy buena... me siento muy orgullosa de todos los avances que mi niño ha tenido.”— Madre de Oliver
Cuando el entorno cree, el niño vuela
Este avance no es producto del azar. Es el resultado de una suma poderosa: el compromiso de su familia, la guía pedagógica adecuada, y sobre todo, la motivación interna de un niño que disfruta aprender y que contagia entusiasmo a quienes lo rodean.
“Cuando voy al colegio mis amiguitos me buscan porque soy muy inteligente... me gusta matemáticas porque aprendo mucho, como de raíz cuadrada y de multiplicar.”— Oliver
Historias como la de Oliver nos recuerdan que cuando creemos en nuestros niños, el futuro se transforma. Que en cada avance hay una semilla de esperanza, y que en cada aula rural puede nacer un líder, un soñador, un pequeño genio que solo necesitaba el ambiente adecuado para florecer.
Seguiremos acompañando a Oliver y a muchos más en este viaje de aprendizajes con sentido. Porque cada niño es un mundo… y en Fundación Quintana, estamos aquí para descubrirlo.







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